Sobre el amor y el narcisismo (I)

Eric Fromm decía que la condición fundamental para aprender a amar es superar el propio narcisismo.

El amor tiene relación con la verdad. No nos sentimos amados, a pesar de que digan lo contrario por quienes no tienen la capacidad de tratar de vernos de comprender lo que sentimos, de intentar conocernos….

-Una joven decide no realizar sus estudios universitarios. Su padre comenta molesto: “Parece mentira, nos hemos desvivido por él, le hemos pagado los mejores colegios y nos responde de esta manera”. En este caso, el padre, está intentando entender la conducta de su hijo a la luz de su propia mirada: “Todo lo que hemos invertido para que estudiara”, no desde la mirada de este último (sus miedos, sus intereses, su vocación, su contexto vital)

-Un ser querido tiene un problema de salud, pero no vamos a verlo porque lo queremos tanto que nos entristece verlo así. Convertimos su problema en nuestro problema y nos negamos a ver que nuestra visita podría aliviarle.

-No le podemos a contar a nuestra madre un problema de trabajo o de pareja porque convierte los problemas de los demás en sus problemas y se da un gran disgusto. Parece amoroso hacerlo así, y sin embargo actúa de un modo narcisista al no ponerse en disposición de cuidar al otro.

Hay personas que creen que tienen todo el derecho del mundo a recibir, pero cuando ellas dan si no obtienen algo a cambio protestan o lo vivencian como un abuso.

La comprensión del otro se basa en una mirada sensible que es capaz de entrar con delicadeza en su mundo interior para intentar mirar como esa persona mira.

La susceptibilidad es casi siempre una manifestación del narcisismo: La persona cree que comprende el sentido de la conducta de los otros cuando en realidad sólo percibe el modo en que le afectan en función de sus propios esquemas mentales, deseos, temores, expectativas…….

También es necesario ver que el amor verdadero no exige reciprocidadni busca obtener algo. Podemos facilitar que el otro nos comprenda dándole a conocer nuestro contexto personal o nuestra perspectiva, pero lo que carece de sentido es exigirlo. La falta de comprensión del otro responde a su propio narcisismo.

– Mi pareja que también trabaja y está involucrado en la crianza de los niños, me pide unas horas para desconectar….y lo primero que me sale es: “ No te entiendo ¿ Es que no nos quieres, es que no ves que yo también estoy a tope…?”.

A veces en las relaciones de pareja, es muy frecuente que se instauren una serie de quejas o exigencias. Es como si de fondo estuviera la creencia implícita “Que el amor da derecho a exigir” y parece que estamos legitimados para exigir ser amados tal y como entendemos que debemos ser amados.

-Ella se queja de que él no es cariñoso o detallista, él se queja de que nunca le ha aceptado como es. Ninguno se siente bien amado, pero tampoco ha hecho nada al respecto. Esta situación tan insatisfactoria y frustrante se prolonga en el tiempo porque los dos tienen la creencia de que tienen derecho a exigir, y por lo tanto a esperar que el otro cambie.

Una relación puede ser un espacio de crecimiento, de toma de conciencia de nuestros puntos ciegos en el espejo privilegiado de nuestro compañero.

A veces se interpreta de manera narcisista el hecho de que el otro no presienta nuestras necesidades como una falta de amor. Pero dar a conocer nuestra perspectiva nada tiene que ver con exigir.

Es dar al otro el conocimiento necesario para que pueda hacer lo que más anhela si su amor es genuino, contribuir a nuestra felicidad, y al mismo tiempo nos responsabilizamos activamente de nuestra propia felicidad.