Sobre la gratitud

La gratitud es considerada por la psicología positiva como una fortaleza humana. Pero ¿es un rasgo del carácter de la persona o se puede cultivar alimentándola conscientemente?

Gratitud deriva de la raíz latina gratia, que significa gracia, gentileza, agradecimiento….

Como rasgo de la persona, le permitiría reconocer  internamente y responder de distintos modos a  los dones recibidos de un otro.

Se podría decir que la gratitud  puede ser un rasgo  más marcado en unas personas que en otras, quizás por expresión de un carácter más proclive a ver los aspectos más positivos de la vida, quizás en relación a experiencias vividas.

Pero además este rasgo de la persona puede ser cultivado, y de hecho es un signo de un proceso madurativo. Forma parte del camino de la persona que se va reconociendo, incompleta  e imperfecta, pero que va amando cada vez más los dones que ha recibido como ser humano y de lo que le ha sido regalado en interacción con los otros.

En este sentido vivir la vida desde una mayor consciencia, desde una mayor presencia y atención lleva unido darse cuenta de todo lo que la Vida en todas sus dimensiones nos regala.

Reconocer el don recibido ocupa el centro de la experiencia no sólo psicológica, sino espiritual.

La gratitud es diferente al sentimiento de obligación o deuda. Envuelve al que da y al que recibe en un contexto de libertad. Se da porque se quiere, y se recibe como un regalo.

Pero también en un sentido más existencial pueden ser fuente de gratitud no sólo los acontecimientos o situaciones vividas como favorables por la persona, sino de aquellos dolorosos o difíciles de la experiencia humana entendiéndolos como parte del vivir.

En este caso, la elaboración de una narrativa existencial permite dar un sentido a ese sufrimiento, no por sí mismo, sino por lo que de crecimiento y cambio ha aportado a la persona, puede dar lugar a la gratitud como una actitud existencial.

En el camino espiritual, no nos convertirnos en deudores ansiosos, sino en personas que acogen con asombro e integran en su vida un amor misericordioso que desborda y e escapa a las expectativas humanas.

Por su naturaleza el don supera al mérito y su norma es sobreabundar….Por eso, aunque nos mueva deseos de correspondencia …no obedece a la lógica del intercambio, porque aquí perdería su naturaleza de gratuidad, aunque es lo que en ocasiones resulta más difícil de comprender desde nuestra mente entrenada para el intercambio y la deuda.

Desde el punto de vista integral, cultivar la gratitud como una fortaleza nos ayuda  a tener una mayor resiliencia para seguir adelante ante la adversidad y también facilitaría a poner el foco en los aspectos positivos de la vida.

Escapar del olvido y avanzar en un camino cada vez más profundo de reconocimiento de lo recibido, no siempre por los méritos propios,  es el sentido de  la  de la gratitud como don.